Semestre dos / Boletín dos

El derecho a la cultura

Boletín de divulgación

En una democracia deben protegerse, promoverse, respetarse y garantizarse los derechos humanos. Uno de ellos, derecho de tercera generación, es el derecho a la cultura. Fue apenas en 2009 que éste se adicionó al Artículo 4 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos

Artículo 4o. Toda persona tiene derecho al acceso a la cultura y al disfrute de los bienes y servicios que presta el Estado en la materia, así como el ejercicio de sus derechos culturales. El Estado promoverá los medios para la difusión y desarrollo de la cultura, atendiendo a la diversidad cultural en todas sus manifestaciones y expresiones con pleno respeto a la libertad creativa. La ley establecerá los mecanismos para el acceso y participación a cualquier manifestación cultural. (Adicionado mediante Decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 30 de abril de 2009)

Asimismo, el derecho a la cultura también está reconocido en la Ley para el desarrollo cultural del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, misma que en sus Artículos 1 y 2 dice lo siguiente:

Ley para el desarrollo cultural del Estado de Veracruz

Artículo 1. La presente Ley es de orden público e interés social, garantiza el ejercicio de los derechos culturales de la población veracruzana y regula el acceso y disfrute de los bienes y servicios que presta el Estado en la materia, con una perspectiva de respeto a la diversidad y sustentabilidad.

Artículo 2. La Ley tiene por objeto: I. Desarrollar los principios rectores, los derechos y las garantías constitucionales en materia cultural; II. Definir los principios generales de la política cultural en el Estado; III. Establecer criterios de coordinación interinstitucional para el fomento y promoción del desarrollo cultural de la entidad; IV. Instituir los mecanismos de apoyo al fomento y promoción de las culturas; y V. Garantizar mecanismos de participación social para el fomento y la promoción de las culturas en el Estado.

Sobre esta Ley destacaremos algunas palabras clave: acceso, disfrute, y respeto a la diversidad. Cada uno de estos conceptos se podrían explicar de la siguiente manera:

- Acceso: gozar de las artes y participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
- Disfrute: lo relativo a la legislación en materia de preservación de vestigios fósiles, monumentos arqueológicos, artísticos e históricos cuya conservación sea de interés nacional (Art. 73 CPEUM). Así como al fortalecimiento y difusión de la cultura.
- Respeto a la diversidad: supone reconocer, promover y dar valía a las diferencias culturales que enriquecen a nuestra cultura; así como a brindar las condiciones para que la diversidad subsista, se exprese y fortalezca.

Todos estos componentes son fundamentales e indispensables si de verdad se pretende reconocer este derecho; pero de cierto es también que añaden complejidad a su reconocimiento. No basta, como para cualquier otro derecho, estar reconocido. Hace falta articular ese reconocimiento con disposiciones normativas; con diseños eficientes de políticas culturales sostenidas y eficaces; y, sobre todo, asignar presupuestos. Esto último es quizá una utopía en países subdesarrollados como el nuestro; países en los que las necesidades son tantas, que el derecho a la cultura parece relegarse a un segundo plano.

Pero los seres humanos, con o sin presupuestos onerosos o políticas estatales eficientes, continúan, crean, insisten, se expresan y levantan la voz. La cultura es, en ese sentido, una forma de ver del mundo. Por eso importa reconocer y respetar en todas y cada una de las personas su derecho a conservar sus prácticas culturales; e importa que el Estado brinde las condiciones para que ello siga ocurriendo; y haga valer la dignidad de las personas en la promoción y garantía de sus derechos culturales.

Se trata, como cree Dorantes:

La dignidad humana no es sólo un concepto ético, sino una base normativa, la cual encontramos, precisamente, en todos los derechos sociales. La dignidad humana puede aproximarse a su realización a lo largo de nuestra vida, "[…] en sus dimensiones fundamentales, que son las que nos distinguen de los restantes animales: nuestra capacidad de elegir; de construir conceptos generales y de razonar, que está en la raíz del pensamiento filosófico, científico y técnico; de crear belleza desde plurales cánones estéticos, que está en el origen del lenguaje y de la cultura; de vivir bajo un sofisticado sistema de normas para afrontar la escasez, el egoísmo y la violencia. (Dorantes citando a Peces- Barba, 6-7)

La defensa de los derechos culturales supone entonces, lograr que sean respetados y garantizados los espacios y los medios para permitir la expresión cultural en nuestro país. Y en no permitir, nunca, que el arte o las prácticas culturales estén al servicio del Estado, como sucedió muchas veces en los regímenes totalitarios de la historia.

En un sistema democrático es indispensable que todas las personas tengan la libertad, el espacio y se les brinden las condiciones para crear y disfrutar de la cultura. Esto es: para escribir una novela y publicarla sin que se pueda impedir la libertad de expresión; asistir a una obra de teatro; decidir qué película ver en el cine y no que las políticas culturales elijan cuál conviene al régimen; contar con lugares para la dispersión y el entretenimiento; y también que las prácticas culturales de nuestro país sean reconocidas como parte de la diversidad étnica o lingüística.

Aunque la mayoría de las veces el cine de mediados del siglo XX retrató a un México distorsionado, hubo producciones que fueron la excepción de la regla: Los olvidados de Luis Buñuel (1950), además de realizar un segundo final más "esperanzador" que el original (no exhibido en su momento), una vez en cartelera, las descalificaciones no se hicieron esperar, acusaron al director aragonés de "denigrar a los niños y jóvenes mexicanos pobres o con declaraciones del entonces embajador de México en Francia, Jaime Torres Bodet que decía: "la película deshonra a mi país". A la semana de su proyección salió de cartelera, y posteriormente, con ayuda de Octavio Paz, la obra ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes en 1951; retornando así, a las salas del país.

Tomado del texto de Eduardo Sánchez Villagrán: "La censura en el cine mexicano, un vistazo a través del tiempo (2a. parte)". Revista Cinefagia 21 de mayo de 2012.

BIBLIOGRAFÍA

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Compendio de Legislación Electoral. México: INE, Fepade, UNAM, TEPJF, 2014. Impreso

Dorantes Díaz, Francisco Javier. "Derecho a la cultura en México. Su constitucionalización, sus características, alcances y limitaciones". México: Programa Identidad y Cultura en Iberoamérica. Institucionalización del Sistema de Fomento y Desarrollo Cultural en la Ciudad de México, 2010-2012. Disponible haciendo click aquí. Consulta: 4 de enero de 2018. PDF

Gómez Redondo, María José. "La Segunda Guerra Mundial: arte y cultura". España: Comunidad Madrid, 2016. Disponible haciendo click aquí. Consulta: 4 de enero de 2018. SlideShare

Ley para el desarrollo cultural del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave. México: Gobierno del Estado de Veracruz, 2010. Disponible haciendo click aquí. Consulta: 4 de enero de 2017. PDF

Sánchez Villagrán, Eduardo. "La censura en el cine mexicano, un vistazo a través del tiempo (2a. parte)". México: Revista Cinefagia, 2012. Disponible haciendo click aquí. Consulta: 4 de enero de 2018. Html