Semestre dos / Boletín dos

Las capacidades humanas centrales: un enfoque indispensable del desarrollo humano en una democracia

Boletín teórico

Ya antes, en estas publicaciones, nos hemos ocupado de explicar la teoría del desarrollo humano y la vida en democracia a partir del icónico texto de Martha Nussbaum: Las mujeres y el desarrollo humano, quien propone un listado de capacidades humanas centrales que, aunque en correspondencia con Sen, avanza un poco más y focaliza la atención en capacidades que no son meramente instrumentales. Ella las considera fundamento para principios políticos básicos. Además, sostiene que en ciertas áreas del funcionamiento humano son una condición necesaria de justicia para un ordenamiento político público. (112-3) Analicemos ahora algunos de sus planteamientos a la luz de los datos sobre desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El listado de las capacidades, que Nussbaum propone, están basadas en el principio de la dignidad humana; deben ser transculturales y universales; y su puesta en práctica debe dejar un espacio para un "razonable pluralismo". (119) Asimismo, considera que "los seres humanos son criaturas tales que, si se les brinda el apoyo educacional y material apropiado, pueden llegar a ser plenamente capaces de todas las funciones humanas". (127)

Las capacidades humanas centrales

Con base en la propuesta que ha hecho el PNUD entendemos por desarrollo aquel que:

[…] tiene por objeto las libertades humanas: la libertad de desarrollar todo el potencial de cada vida humana -no solo el de unas pocas ni tampoco el de la mayoría, sino el de todas las vidas de cada rincón del planeta- ahora y en el futuro. Esta dimensión universal es lo que confiere al enfoque del desarrollo humano su singularidad.

Sin embargo, una cosa es el principio de universalismo y otra, muy distinta, llevarlo a la práctica. Durante el último cuarto de siglo se ha observado un impresionante progreso en muchos ámbitos del desarrollo humano: la población es más longeva, hay más personas que salen de la pobreza extrema y menos que sufren malnutrición. El desarrollo humano ha enriquecido las vidas humanas, aunque lamentablemente no siempre en la misma medida y, lo que es aún peor, no todas las vidas. (Prólogo al Informe sobre Desarrollo Humano 2016)

Centraremos la atención, justamente, en aquello que independientemente de su universalismo, incluso de estar reconocido en la normatividad nacional y pactos internacionales, pareciera muy difícil de alcanzar. Para hacer un somero análisis del estado de las cosas, consideremos algunos datos proporcionados por el PNUD:

Una de cada nueve personas en el mundo padece hambre y una de cada tres, malnutrición. Anualmente, alrededor de 15 millones de niñas se casan antes de los 18 años, es decir, casi una cada dos segundos. En todo el mundo mueren al día 18 mil personas debido a la contaminación atmosférica, y el VIH infecta a 2 millones de personas al año. En promedio, 24 personas por minuto se ven desplazadas forzosamente de sus hogares.

Estas carencias básicas son comunes entre diversos grupos. Las mujeres y las niñas, las minorías étnicas, los pueblos indígenas, las personas con discapacidad y los migrantes se ven privados de las dimensiones básicas del desarrollo humano.

En todas las regiones, las mujeres tienen una mayor esperanza de vida que los hombres, y en la mayoría de las regiones los años esperados de escolaridad de las niñas son similares a los de los niños. Sin embargo, en todas las regiones las mujeres registran, en promedio, un Índice de Desarrollo Humano (IDH) más bajo que los hombres. La mayor diferencia se encuentra en Asia Meridional, donde el valor del IDH femenino es 20% inferior al masculino. (5)

Únicamente con la revisión de estos datos podemos darnos cuenta de los déficits de la modernidad. Hoy el mundo nos promete grandes ventajas, pero claramente sus beneficios no alcanzan para todas las personas. Sobre todo, es evidente en regiones tan desiguales como la nuestra; un país donde coexisten muchas realidades y donde la democracia no ha hecho posible el mínimo de bienestar que se requiere en una sociedad desarrollada.

Ese mínimo es lo que Marshall reconoce como el elemento social de una democracia. En palabras de Silva-Herzog, un componente esencial de las democracias son los ciudadanos. Él dice:

El ciudadano es el protagonista de la democracia. La democracia es una sociedad de ciudadanos. El ciudadano es, ante todo, miembro de una comunidad política. En ese título de pertenencia se fundan las prerrogativas y responsabilidades que conforman el cuerpo del ciudadano. La ciudadanía moderna es una condición jurídico-política que otorga al individuo una serie de derechos y obligaciones frente a la colectividad. El ciudadano es el titular de un poder efectivamente compartido. Según un estudio clásico del sociólogo inglés T. H. Marshall, el estatuto de ciudadanía tiene tres momentos. Un momento civil que garantiza al hombre el ejercicio de sus libertades individuales frente al Estado: libertad de expresión, de movimiento, garantías frente a las arbitrariedades del poder. Un momento político que da al individuo el derecho de participar en el gobierno: votar y ser votado. Finalmente, Marshall destaca el elemento social de la ciudadanía: el derecho de cada miembro de la comunidad a disfrutar de ciertos mínimos de bienestar. (citando a Marshall, 22-3)

Y ese mínimo de bienestar, con base en el Índice de Desarrollo Humano que propone el PNUD debería considerar lo siguiente:

Por su parte, las capacidades, al modo que las explica Nussbaum son componentes esenciales del desarrollo. Todas ellas, incluidas las emociones, son indispensables para lograr el bienestar social. En el tema de las emociones, destaca lo que aclara Rodríguez sobre la teoría de esta autora:

[Nussbaum concede] una función central a dos emociones esenciales que sirven para ligar nuestra imaginación al bien de los otros y para convertirlos en objeto de nuestro interés profundo: la «compasión» y el «amor». Su teoría mantiene que ambas emociones, a pesar de su potencial para la desigualdad y la parcialidad, pueden constituir una poderosa forma de acrecentar nuestra conciencia ética y de comprender el significado humano de una política basada en una ética de las capacidades.

En este contexto, la compasión ocupa un espacio importante en la tradición ética porque suele considerarse que ayuda a las personas a efectuar buenas deliberaciones sobre cuestiones morales y a realizar acciones adecuadas. Sin embargo, para que se produzca un funcionamiento adecuado de esta emoción, será necesario que descanse sobre un conjunto de creencias correctas que regulan, por así decir, el marco cognitivo en el que opera la emoción. De este modo, es preciso que la emoción de la compasión cumpla tres condiciones cognitivas que, una vez dadas, además harán imposible no sentir dicha emoción.

[…] En este sentido, también resulta primordial cultivar la capacidad de imaginar a los otros. Por ello Nussbaum defiende la importancia de una educación que, a través del cultivo de las artes y las humanidades, contribuya al desarrollo de una imaginación que nos permita percibir a los otros en su riqueza y complejidad.

Imaginemos un mundo donde lo que defina la política, los recursos asignados a políticas públicas y donde la convivencia humana esté fundamentalmente marcada por la compasión y amor. Parece lejos, casi utópico. Pero por ahí dicen que el principio de lo posible es imaginar que lo es. Así, construir un mundo que dé cabida a las diferencias y potencie las capacidades, las fomente y cultive, sería entonces un mundo justo, igualitario; y en él todas las personas podrían vivir dignamente. Sobre todo, sería un mundo en el que podamos compadecernos del otro y construir con ello mejores sociedades para todos y todas.

BIBLIOGRAFÍA

Expansión. "México en el lugar 77 en desarrollo humano, de 188 países analizados por la ONU". México: Expansión / CNN, 28 de marzo de 2017. Disponible haciendo click aquí. Consulta 31 de enero de 2018. Html

Nussbaum, Martha. Las mujeres y el desarrollo humano. España: Herder, 2002. Impreso

Pedrajas, Marta. "Ética, desarrollo y democracia a partir del enfoque de las capacidades de A. Sen". España: Universidad de valencia, Diálogo Filosófico 69, 2007. Disponible haciendo click aquí. Consulta: 31 de enero de 2018. PDF

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Informe sobre Desarrollo Humano 2016. Desarrollo humano para todos. EEUU: PNUD, 2016. Disponible haciendo click aquí. Consulta: 31 de enero de 2018. PDF

Rodríguez, Rubén Benedicto. "Martha Nussbaum: Las capacidades humanas y la vida buena: una política centrada en la ética". España: Instituto de Estudios Turolenses, s/f. Disponible haciendo click aquí. Consulta 31 de enero de 2018. Html

Silva-Herzog Márquez, Jesús. Esferas de la democracia. México: IFE, 2007. Disponible haciendo click aquí. Consulta: 31 de enero de 2018. PDF

Tourliere, Mathieu. "Desciende México cuatro escaños en el Índice de Desarrollo Humano". México: Proceso, 14 de marzo de 2013. Disponible haciendo click aquí. Consulta 31 de enero de 2018. Html