Semestre uno / Boletín dos

Participar, es indispensable para construir la democracia

Boletín de divulgación

Con base en las ideas de Mauricio Merino:

Aquel puente entre representación y participación políticas, que en principio aparecía construido con votos, se desdobla así en una gran variedad de relaciones distintas, formada por múltiples intercambios recíprocos entre las autoridades formales y los ciudadanos organizados. Intercambios de todo tipo, animados por toda clase de razones peculiares, que finalmente le dan vida a la democracia. De modo que, si bien el principio básico de la organización democrática consiste en la elección libre de los representantes políticos, la participación ciudadana hace posible extender ese principio más allá de los votos. Convertirla en algo más que una sucesión de elecciones y, de paso, enlazar los procesos electorales con las decisiones políticas cotidianas […] La democracia requiere siempre de la participación ciudadana: con el voto y más allá de los votos”. (18-9)

Como ejemplo de solidaridad, traigamos a cuento lo sucedido el pasado 19 de septiembre de 2017. El sismo que sacudió varios estados del país nos hizo reflexionar no sólo sobre la fragilidad de nuestras vidas, sino también de nuestro sistema y de la mucha corrupción que hay detrás del sinnúmero de tragedias ocurridas. En medio de la desdicha cientos de miles de personas salieron a las calles a ayudar, a formar cadenas humanas, trajeron ayuda, donaron, y trabajaron incansablemente por una causa en común.

Si extrapolamos el ejemplo diríamos que lo sucedido fue un clarísimo ejemplo de la fuerza de la participación ciudadana. Si para cualquier otro tema, asunto o problema de nuestra vida, lográramos esa fuerza, seríamos imparables.




Decenas de miles de jóvenes están protagonizando una formidable y masiva demostración de solidaridad que ha llegado a desbordar las necesidades de ayuda ciudadana después del terremoto. Muchos de estos jóvenes, esa generación sobre la que planea la sombra sociológica de la apatía y ensimismamiento digital, están viviendo además su primera experiencia de acción colectiva, de trabajo para y con el otro. (Nota publicada por el periódico El País)

Lo cierto es que México, salvo en contextos de suma adversidad, encuentra pocos motivos para sumar esfuerzo. Los estudiosos del fenómeno han calificado a la sociedad mexicana como apática y no orientada al asociacionismo. Fernanda Somuano, investigadora experta en el análisis de participación de la sociedad mexicana, nos dice:

México no se caracteriza por tener una ciudanía altamente participativa, Diversos estudios han demostrado que los mexicanos somos más bien apáticos. Con excepción del voto, que representa la actividad política más sencilla y que menos esfuerzo requiere por parte de los ciudadanos, otras actividades muy comunes en democracias consolidadas, como en contactar a un diputado, asistir a un cabildo o firmar una petición, sólo 10.1, 9.3 y 16.4% de los mexicanos respectivamente las han hecho alguna vez. (886)

Algunos datos de participación son los siguientes:

Somuano, pág. 887

Sobre el tema de la participación, nos sigue diciendo Merino:

Aunque la participación ciudadana en general siempre “se refiere a la intervención de los particulares en actividades públicas, en tanto que portadores de determinados intereses sociales”, (citando a Cunill) nunca será lo mismo votar que dirigir una organización para la defensa de los derechos humanos, o asistir a las asambleas convocadas por un gobierno local que aceptar una candidatura por alguno de los partidos políticos. Pero en todos los casos, a pesar de las obvias diferencias de grado que saltan a la vista, el rasgo común es el ejercicio de una previa condición ciudadana asentada claramente en el Estado de derecho. Sin ese rasgo, la participación ciudadana deja de serlo para convertirse en una forma de rebeldía “desde abajo”, o de movilización “desde arriba”. (39-40)

La participación, como decíamos al inicio, debe ser promovida por el Estado. “Mientras los autoritarismos de diverso tipo esperarían que los ciudadanos se retrajeran a sus asuntos privados, dejando la esfera pública en manos de la élite que detenta los mandos del Estado, la institucionalidad democrática, para su propia reproducción, necesita que los ciudadanos participen en los asuntos que se ventilan en la esfera pública”. (Salazar y Woldenberg 48) Y sólo en esa medida puede construirse el capital social que referíamos antes.

Asociarnos u organizarnos para un fin determinado es un derecho. La Constitución Mexicana reconoce nuestro derecho a la asociación y la participación. Y debe, además, dar las facilidades para ello. Sin embargo, pocos de nocotros hemos hecho válido ese derecho.

Informe País, pág. 86

Habría que hacer uso de ellos e insistir; pues sólo así, en conjunto y sumando esfuerzo, lograremos transformaciones significativas.

Es notable la fuerza de las asociaciones religiosas en cuatro países (México, Brasil, Estados Unidos y Chile). Por otro lado, es interesante que en Estados Unidos 16.3% de la población diga pertenecer a algún partido político, mientras que en México sólo 7.7% acepta tal pertenencia. Esta cifra, sin embargo, es mayor que la de Brasil y mucho mayor que la de Chile. Por otro lado, la debilidad de las asociaciones culturales o de beneficencia en México también es significativa. (Informe País, 86)

BIBLIOGRAFÍA

Instituto Nacional Electoral. Informe país sobre la calidad de la ciudadanía en México. México: INE, 2015. Disponible presionando aquí. Consulta: 20 de diciembre de 2017. PDF

Marcial Pérez, David. “Los jóvenes mexicanos, motor de la reconstrucción”. España: Periódico El País, 24 de septiembre de 2017. Disponible presionando aquí. Consulta: 22 de diciembre de 2017. HTML

Merino, Mauricio. La participación ciudadana en la democracia. México: INE, 2016. Disponible presionando aquí. Consulta: 22 de diciembre de 2017. PDF

Salazar, Luis y José Woldenberg. Principios y valores de la democracia. México INE, 2016. Disponible presionando aquí. Consulta: 22 de diciembre de 2017. PDF

Somuano, Fernanda. De por qué los mexicanos se asocian y participan. México: Colmex, 2012. Disponible presionando aquí. Consulta: 22 de diciembre de 2017